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MOTO GUZZI V9 ROAMER, SENCILLA Y POLIVALENTE

Hace  un par de meses informábamos de la llegada al mercado de la nueva Moto Guzzi V9 en sus dos versiones Roamer y Bobber, iguales en mecánica pero diferentes en concepto.

En su presentación tuve una breve toma de contacto con la Moto Guzzi Roamer y Bobber que me dejaron con ganas de hacer más kilómetros, sobre todo en la versión Roamer que me gustó un poco más por su posición de conducción y su facilidad de manejo.

Ahora he conseguido ese tiempo extra para probar un poco más a fondo esta Guzzi, y las expectativas que me creó el primer día se han cumplido con creces. Me he sentido muy cómodo con ella utilizándola para todo uso, ya sabéis, por la ciudad con el denso tráfico de Madrid, por el extrarradio y haciendo unos cuantos kilómetros para realizar este atractivo reportaje fotográfico.

La V9 Roamer es una moto sencilla, con el típico motor Guzzi en V de dos cilindros que en este caso desarrolla una potencia de 55 CV, suficiente para mantener un buen ritmo sin demasiadas pretensiones, aunque responde bien al acelerador. Eché de menos un poco de protección delante porque se me llenó la pantalla del casco de mosquitos, pero no me resultó incómodo el aire. Además, la posición de conducción es muy cómoda y relajada gracias a un manillar alto y ancho y unos reposapiés un poco avanzados, y la maniobrabilidad que permite es muy destacada, sobre todo por el tráfico. Me gustó mucho su comportamiento por carreteras reviradas y la facilidad con que afronta las curvas más cerradas, mostrándose ágil y ligera con sus casi 200 kg de peso.

Me tocaron los días más calurosos durante la prueba, y el calor se notaba aún más en las piernas por la proximidad a los dos cilindros, quizás la única pega que le podría poner a esta Guzzi.

El concepto de la Roamer es el de una moto simple, fácil de conducir y manejable, con un estilo cercano al custom que te permite disfrutar de la moto plenamente. Como ya he comentado, su motor de 55 CV tiene un comportamiento agradable y se defiende bien en todos los terrenos. Empuja con fuerza desde la primera marcha que engranamos hasta la sexta, que tiene un carácter viajero para hacer muchos kilómetros con un consumo moderado.

La horquilla convencional delante y los dos amortiguadores traseros tienen un comportamiento aceptable y contribuyen a la imagen clásica de la Roamer, pero sin perder eficacia y seguridad. El equipo de frenos, con un solo disco delante, también cumple bien con su cometido, y no falta el sistema ABS para más seguridad, que por cierto no resulta nada intrusivo.

 

Personalmente, su estética me resulta muy atractiva, aunque por la cantidad de halagos que ha recibido la moto durante los días que la he disfrutado diría que son muchos los que piensan igual. Todo queda a la vista y eso es parte de su atractivo. En el frontal destaca un faro clásico y un solitario reloj-velocímetro que incluye una pantalla digital para añadir un poco más de información a través del ordenador de a bordo.

En las ruedas, las llantas de aleación radiadas de 19 pulgadas delante y 16 detrás aportan un toque modernista al conjunto y forman parte de su atractivo, además de darle un poco más de estabilidad si quieres buscar tu límite por alguna entretenida carretera de montaña.

Chema Bermejo/enmoto.es / Fotos: www.madridfotoexperience.es

Bien equipado con By-City