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Volvemos a rodar con la Royal Enfield Himalayan

Por segunda vez, hemos tenido la oportunidad de rodar con la nueva Himalayan de Royal Enfield, una moto que basa su utilización en un 50% de carretera y otro 50% de campo, algo que muy pocas motos pueden ofrecer de forma tan convincente. De hecho, ha sido diseñada basando su utilidad en la mismísima zona del monte Himalaya, en la India, donde carreteras y caminos tienen poco que ver con lo que tenemos por aquí. La primera vez que pudimos probar la Himalayan lo hicimos rumbo a La Leyenda Continúa, en pleno mes de enero y con la nieve muy presente (ver revista En Moto nº 118), y nos pareció que se trataba de una moto que ‘ofrece lo que se ve’ y que cuenta con una buena relación calidad/precio (por 4.399 euros no se puede pedir más).

Reportaje de la Himalayan publicado en enero en la revista En Moto.

Ahora nos hemos vuelto a subir a esta Royal Enfield trail tan especial con mucho mejor tiempo (incluso hacía calor) y en tierras de Sacedón, donde se ha realizado la presentación a la prensa especializada y donde pudimos rodar por todo tipo de asfaltos y caminos para volver a comprobar la polivalencia de la Himalayan. Su motor monocilíndrico, fabricado exclusivamente para esta moto, de 411 cc y una potencia de 24,5 CV nos resultaba un poco escaso para las grandes posibilidades que tiene la moto (10 caballitos más le habrían venido muy bien). Pero, aún así, su comportamiento era aceptable, aunque en carreteras rápidas nos gustaría más que el velocímetro llegase con soltura a los 120 km/h. Eso sí, la entrega de potencia es progresiva y la conducción bastante agradable, gracias a una posición muy cómoda, sobre todo para los pilotos de estatura contenida, ya que cuenta con un asiento bajo que permite llegar bien al suelo. Por cierto, el asiento también es muy cómodo para los dos pasajeros.

Rodando por tierras de Sacedón.

Según nos aseguran desde la marca, los pesos de la moto se han repartido por igual delante y detrás, algo que notamos en el buen aplomo que tiene, sobre todo cuando circulamos por caminos complicados en cuanto a la adherencia. Los neumáticos mixtos que monta se comportan aceptablemente por campo, pero van un poco ‘justitos’ por carretera, y al final se compensan. En cuanto a suspensiones, la horquilla convencional con eje adelantado también compensa el uso mixto carretera/campo, al igual que el monoamortiguador trasero, mientras que el disco de freno delantero se queda un poco ‘falto’ de potencia, debido sin duda al largo recorrido de la suspensión con 20 cm. Por el contrario, el comportamiento del freno trasero nos pareció muy aceptable. No falta el sistema ABS (ahora obligatorio) aunque en el caso de la Himalayan no es desconectable, hay que quitar un fusible que hay debajo del asiento para desconectarlo, algo que resulta demasiado engorroso. La rueda delantera de 21 pulgadas le garantiza una mejor estabilidad, sobre todo fuera del asfalto, y detrás monta llanta de 17 pulgadas. Chasis también se ha desarrollado exclusivamente para esta moto, un doble cuna desdoblada de estructura tubular realizado por Harris Performance ideal para el uso combinado que se le puede dar.

Llama la atención el completo cuadro que monta la Himalayan, que incorpora un reloj con brújula digital, algo que vemos por primera vez en una moto. El velocímetro y el cuentarrevoluciones son analógicos con un diseño clásico, pero no falta una pantalla digital con ofrece bastante información, incluso la marcha engranada o la temperatura exterior. La estética es muy personal y única, ya que aúna el estilo clásico de las motos de Royal Enfield con elementos de actualidad, una combinación que gusta de forma bastante generalizada. El motor, por ejemplo, tiene una imagen también clásica, pero sus componentes son de última generación y no falta la inyección electrónica. De serie monta una práctica parrilla trasera y unas defensas laterales a la altura del depósito que sirven también para llevar bultos como pequeños bidones o alforjas.

En cuestión de iluminación, la Himalayan incorpora sistemas de LED en la parte trasera, mientras que el redondo faro (otro ‘toque’ clásico) se ha diseñado para ofrecer una potente haz de luz.

En general, y volviendo a lo comentado al principio, la Royal Enfield Himalayan tiene una notable relación calidad/precio, y por los 4.399 euros que cuesta es una gran opción para empezar a montar en ‘moto grande’ con el carnet A2.

Puedes ver el vídeo rodando por tierras de Sacedón:

 

FICHA TÉCNICA ROYAL ENFIELD HIMALAYAN

Motor: Monocilindro SOHC 2 válvulas. Cilindrada: 411 cc. Potencia Max: 24,5 CV. Par motor: 32 Nm a 6.500 rpm. Alimentación: Inyección electrónica. Encendido: Electrónico. Transmisión: 5 velocidades. Transmisión final: Cadena. Peso en marcha: 182 kg. ­Parte ciclo: Chasis: Doble cuna de acero. Suspensión delantera: Horquilla telescópica de 41 mm y 20 cm de recorrido. Suspensión trasera: Monoamortiguador progresivo. Freno delantero: Disco de 300 mm con pinza flotante de dos pistones. Freno trasero: Disco de 240 mm monopistón. ABS de dos canales Bosch. Normativa de contaminación: Euro 4. Dimensiones: Distancia entre ejes: 1.465 mm. Altura asiento: 800 mm. Neumático delantero: 90/90 R21. Neumático trasero: 120/90 R17. Depósito de gasolina: 15 litros. Tipo de carnet: A2.

PRECIO: 4.395 euros.

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